FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


 

¿DESDE QUÉ MOMENTO ES PERSONA EL SER HUMANO?

Queremos exponer aquí brevemente los argumentos  filosóficos que prueban el comienzo de la vida humana con la concepción, y analizar y responder algunas de las objeciones que se plantean a esa tesis. Dichas objeciones están tomadas, algunas de ellas al menos, de un artículo del Dr Juan R. Lacadena en el que se defiende, erróneamente, que la persona humana comienza a existir a las ocho semanas de la concepción (http://www.sibi.org/com/lac.htm).

-------------------------------------

 EL EMBRIÓN ES PERSONA HUMANA DESDE LA CONCEPCIÓN.

La persona, según la clásica definición de Boecio, es la “sustancia individual de naturaleza racional”. Pero eso es justamente el óvulo fecundado. Luego, es persona.

A) Aclaración de términos.

NOCIÓN DE “SUSTANCIA”.

La sustancia es “aquello a lo que compete existir en sí y no en otro”.

Lo que existe “en otro”, llamado también “accidente”, es aquello que sólo existe como propiedad, modificación, manera de ser, de alguna otra cosa. Por ejemplo: el color, la altura, el peso, el tamaño, la figura, el carácter,  etc.

En cambio, lo que existe “en sí”, es lo que no existe como propiedad o manera de ser de otra cosa, sino precisamente como la cosa, el ente, que existe en sí misma, y como tal, es sujeto de las propiedades y maneras o modos de ser que son los accidentes.

Así, el tamaño de un perro es un accidente, mientras que el perro es la sustancia, lo que existe en sí, y no como propiedad de otra cosa, y que es sujeto de todas sus propiedades o accidentes: tamaño, peso, figura, color, etc.

NOCIÓN DE “NATURALEZA” O “ESENCIA”.

“Esencia” es “aquello que hace que algo sea lo que es”. Dicho un poco apuradamente, un perro es una cierta cantidad de materia a la cual “algo” hace ser esencialmente distinta de otra cierta cantidad de materia que es un gato. El perro y el gato tienen los mismos elementos químicos, pero mientras están vivos, todo en el perro es “perruno”, y todo en el gato es “gatuno”.

Eso quiere decir que hay un cierto principio o elemento además de los átomos y moléculas físico-químicos, que hace que en cada caso la materia tome una configuración especial, SEA algo esencialmente diferente cada vez. Ese “algo” es la “esencia” o “naturaleza”, que en los seres vivos, se trasmite de padres a hijos por generación: el hombre engendra al hombre, y el perro, al perro.

Toda “sustancia” es de una “esencia” o “naturaleza” determinada. No existe la “sustancia” sin más, existe la sustancia perruna, gatuna, humana, etc. , determinada en cada caso por su particular esencia o naturaleza.

NOCIÓN DE “INDIVIDUO”.

El individuo es la SUSTANCIA en tanto le corresponde existir en forma concreta y singular.

Por eso es  “lo que es indiviso respecto de sí mismo, y dividido respecto de todo lo demás”. La propiedad fundamental del individuo es la INCOMUNICABILIDAD, es decir, la imposibilidad de que lo propio del individuo como tal sea poseído por alguna otra entidad. En criollo: nadie más que yo, es yo. La sustancia no puede estar repartida en varias sustancias diferentes, porque eso sería contradictorio, uno y múltiple a la vez y en el mismo sentido.

Por eso es “indiviso respecto de sí mismo”. Si hubiese varios “yoes”, entonces mi yo estaría dividido respecto de sí mismo. Por eso la naturaleza humana, abstractamente considerada, no es un “individuo”, porque puede realizarse en muchos individuos distintos, y en ese sentido, estar “dividida” respecto de sí misma.

En ese sentido, el individuo es también “indivisible”, en tanto que no puede dividirse en dos individuos que sigan siendo el mismo individuo. Es lo que llamamos la “unicidad” del individuo, el que no pueda haber “otro ejemplar” de él mismo.

“Dividido respecto de todo lo demás”, porque el individuo no puede ser parte de otro individuo, y esto se debe a que el individuo es SUSTANCIA, y no, por tanto, parte de otra sustancia.

NOCIÓN DE “PERSONA”.

La definición que Boecio ha dado de la “persona” es la más importante en todo el contexto del pensamiento occidental: la persona es “SUSTANCIA INDIVIDUAL DE NATURALEZA RACIONAL”.

Es decir, Pedro es una persona, porque

-es una SUSTANCIA, es decir, existe en sí, no es un accidente (el tamaño de Pedro no es una persona) ni es tampoco una parte de una sustancia (la mano de Pedro no es una persona) ni es tampoco un conjunto de sustancias (Pedro y sus amigos no son una persona),

-         pero además, es una SUSTANCIA INDIVIDUAL, es decir, un individuo concreto y singular existente, “indiviso respecto de sí y dividido respecto de todo lo demás”, o sea, con esa forma de existir unitaria y distinta de toda otra cosa que tiene precisamente el individuo,

-         y finalmente, es una SUSTANCIA INDIVIDUAL DE NATURALEZA RACIONAL, o sea, cuya naturaleza o esencia lo hace capaz de realizar los actos de inteligencia y voluntad, a diferencia de la sustancia individual que es un caballo o un perro o un gato o una planta.

b) Prueba de la tesis

EL ÓVULO FECUNDADO ES SUSTANCIA.

En efecto, el óvulo fecundado, cigoto, embrión, puede ser una de estas tres cosas: sustancia o sujeto, propiedad de una sustancia o sujeto (es decir, “accidente”) o parte de la sustancia. Un ejemplo de lo primero, sería un hombre, de lo tercero, la mano del hombre, de lo segundo, el color del hombre o de su mano.

El cigoto no es evidentemente un accidente o propiedad, sino al contrario, un sujeto de propiedades, las cuales la ciencia estudia.

EL ÓVULO FECUNDADO ES SUSTANCIA DISTINTA DE LA MADRE.

No es tampoco una parte de otra sustancia, que sería en este caso el cuerpo de la madre.

La prueba más clara de esto es que desde que existe, tiene su carga genética propia, distinta de la de todas las células del cuerpo materno, pues incorpora, junto con 23 cromosomas de la madre, otros 23 del padre, y además, puede ser de sexo masculino, y en general, tiene ya en sus 46 cromosomas el código de las características individuales que lo distinguirán, aún siendo de sexo femenino, de su madre.

Luego, el fruto de la concepción es una sustancia, es decir, un sujeto de existencia, algo que existe en sí y no en otro, con su naturaleza determinada y  sus propiedades,  distinta de la madre.

EL ÓVULO FECUNDADO ES SUSTANCIA INDIVIDUAL.

Esa sustancia es individual. “Individuo” se define como “indiviso respecto de sí mismo, dividido respecto de todo lo demás”. O sea, marca la unidad interna del ser sustancial, y su distinción  y separación reales respecto de todos los otros seres sustanciales.  El cigoto es evidentemente un organismo que tiene su propio desarrollo autónomo, pues la dependencia del medio externo se da también en los seres humanos adultos y en todos los seres vivos en general; tiene su individualidad física marcada por la membrana que a la vez lo aísla y lo comunica con el exterior, y que lo rodea totalmente, tiene la asombrosa unidad y finalidad propia de todo organismo en desarrollo que va monitoreando desde sí mismo, por así decir, todas las etapas de su maduración, integrando los aportes del medio externo.

EL ÓVULO FECUNDADO ES SUSTANCIA INDIVIDUAL DE NATURALEZA RACIONAL, O SEA, PERSONA.

Y esa sustancia es de naturaleza racional. La naturaleza es el sustrato ontológico básico del cual derivan todas las características esenciales de algo, así como todas sus facultades operativas, y todas sus acciones u operaciones. Baste pensar que del núcleo metafísico más profundo del cigoto brota la energía y la finalidad que da origen al maravilloso desarrollo embrional hasta el nacimiento y por mucho tiempo después del mismo. Todo lo que un día caracterizará al ser humano adulto está en potencia ya cuando se han fusionado el óvulo y el espermatozoide. Eso sólo puede ser si lo que lo hace “humano” sin más, es decir, su naturaleza, su “humanidad básica”,  NO ESTÁ EN POTENCIA, SINO EN ACTO, y eso incluye, no el ejercicio actual de su facultad intelectiva, sino la naturaleza racional de la cual brotará, en su momento, dicho ejercicio.

Por otra parte, es sabido que la generación consiste en la trasmisión de la naturaleza de los padres a los hijos. Pero la naturaleza de los padres del cigoto humano, es la naturaleza humana, que es racional. Luego, el cigoto tiene naturaleza racional.

Luego, el ser humano es persona desde la misma concepción.

-------------------------------------

 OTROS ARGUMENTOS:

1)     Entre ser persona y no serlo no hay tercera alternativa. Pero para que haya un pasaje gradual de no ser persona, a serlo, hace falta esa tercera alternativa, como paso intermedio. Luego, no es posible un pasaje gradual del no ser persona, al ser persona. Por tanto, la persona surge en forma instantánea. Pero el único momento en que tal surgimiento instantáneo puede ocurrir, es en la concepción, que es cuando comienza a existir una nueva célula, distinta de los gametos masculino y femenino, y dotada, a diferencia de ellos, de la capacidad de desarrollarse continuamente hasta el nacimiento y después de él. Luego, allí comienza a existir la persona humana, y lo demás es desarrollo que continúa hasta después de nacer, y por muchos años.

2)     La persona, por lo ya dicho, no puede surgir como fruto de un desarrollo gradual. En efecto, un desarrollo gradual es por definición una modificación del mismo sujeto, no el surgimiento de un sujeto nuevo. Pero todas las novedades que se presentan con posterioridad a la concepción, son fruto de desarrollos graduales. Luego, no puede consistir en ninguna de ellas el surgimiento de la persona, sino que éste ha de darse en la concepción misma.

3)     El ser humano es siempre en parte en acto, en parte en potencia: por un lado existe actualmente, y tiene características determinadas propias de su especie, por otro lado, tiene siempre potencialidades por desarrollar, incluso hasta el momento de su muerte. Luego, no se diferencia en esto esencialmente del embrión, que también es por un lado, un embrión humano en acto, que ya posee en acto la carga genética específica e individual necesaria para existir como ser humano, y por otro lado aún no ha desarrollado todas las potencialidades propias de la especie y del individuo. Por tanto, no se puede decir que el embrión sea un “ser humano o persona en potencia”, sino que lo es ya en acto, teniendo, como siempre tiene, algunas potencialidades suyas aún sin actualizar.

-------------------------------------

 OBJECIONES Y RESPUESTAS:

1) ““Persona”, como se dijo, es aquella sustancia individual a la que su naturaleza hace capaz de realizar los actos de inteligencia y voluntad. Pero el embrión o el feto no puede realizar estos actos, al menos hasta estadios muy avanzados de su desarrollo. Luego, durante todo ese tiempo, no es persona.”

RESPUESTA:

La naturaleza o esencia racional es lo que nos hace “radicalmente” capaces de realizar actos de inteligencia y voluntad, pero no es el principio inmediato de esos actos, sino que dicho principio inmediato son precisamente las “facultades” o “potencias” que son la inteligencia y la voluntad humanas, que a su vez se fundamentan en la naturaleza racional y proceden de ella. 

Justamente, esas facultades de inteligencia y voluntad son “accidentes” de la sustancia de naturaleza racional que es el ser humano.

Por otra parte, tampoco esas facultades por sí solas están ya listas para realizar los actos correspondientes, porque necesitan a su vez del desarrollo apropiado del organismo.

Por tanto, que ese desarrollo del organismo aún no se haya dado, o que incluso, las mismas facultades de inteligencia y voluntad no hayan brotado aún de la naturaleza humana que es su sustento último, no quiere decir que esa misma naturaleza humana racional no esté ya presente y EN ACTO (no en potencia), y con ella, el ser y la dignidad propios de la persona humana con su derecho a la vida.

Esto aparece claro en el caso de las personas adultas que están en coma, o en estado vegetativo: en ellas, un problema orgánico impide el ejercicio actual de las facultades de inteligencia y voluntad, pero no quiere eso decir que esas facultades hayan dejado de existir, ni mucho menos, que haya desaparecido la sustancia, naturaleza o esencia racional que es la persona humana, que es el fundamento de esas facultades, y que es lo que propiamente posee la dignidad propia de la persona humana y sus derechos.

En definitiva, es el accidente el que necesita de la sustancia para existir, y no a la inversa. El accidente, lo que existe “en otro”, existe, por definición, por tanto, en la sustancia, mientras que la sustancia no existe en el accidente, ni “en otro”, sino “en sí” misma, o sea, “subsiste”. Por eso, nada impide que en cierto momento de su desarrollo, la sustancia (en este caso, la persona humana) exista sin el accidente (en este caso, la inteligencia o la voluntad).

Pero incluso si ya existen, además de la persona como sustancia y sujeto, la inteligencia y la voluntad, de ahí no se sigue que ya deban poder existir los actos de inteligencia y voluntad, porque éstos a su vez exigen un cierto desarrollo del organismo.

La ausencia, por tanto, de estos actos, que puede deberse simplemente a la falta de desarrollo o a un defecto del organismo, no es argumento suficiente de la ausencia de la inteligencia o de la voluntad, ni mucho menos, de la no existencia de la persona que es su sujeto.

-------------------------------------

2) Por lo anterior se ve ya la respuesta a esta otra objeción:

“La persona existe solamente desde que hay conciencia, y la conciencia existe solamente desde que el cerebro está suficientemente desarrollado, lo cual no se da mientras el electroencefalograma es plano, que es lo que ocurre hasta las 12 semanas del embrión. Luego, hasta ese momento, no es persona humana”.

RESPUESTA:

En primer lugar, hay estudios que detectan ondas encefálicas en el feto ya a las 6 semanas, con lo cual, si ese fuese, como pretende el objetante, el argumento para decir que el feto es persona, entonces todo proyecto de ley que permita el aborto hasta las 12 semanas, como el que se discute actualmente, está claramente legalizando el homicidio y la negación del derecho a la vida de la persona humana.

En segundo lugar, suponiendo que la conciencia no pudiese darse antes de que el electroencefalograma detecte actividad cerebral,  esto todavía no quiere decir que la persona sólo exista desde que hay conciencia.

En efecto, por lo que ya vimos, la conciencia es un cierto tipo de actuación de una capacidad o facultad humana, que es la inteligencia, la cual a su vez es una propiedad o accidente de la naturaleza sustancial del hombre. La conciencia no es la persona, sino que es algo de la persona. La conciencia puede no darse, estando presente la facultad intelectual, y con mucha más razón, la persona que es su base, como sucede en el coma o en el sueño profundo. E incluso si faltase la facultad intelectiva, por no haberse desarrollado aún, eso no quiere decir que falte la sustancia, esencia o naturaleza humana EN ACTO que es la base de ese desarrollo y el sujeto de la facultad una vez desarrollada.

-------------------------------------

 3)  “Todos los procesos biológicos son graduales, no puntuales. Pero el comienzo de la vida humana es un proceso biológico. Luego, es gradual, no puntual.”

RESPUESTA:

El comienzo de la vida humana no es un “proceso biológico” en el sentido en que lo es el desarrollo del viviente, por ejemplo.  Un proceso es una serie de cambios que le ocurre a algo, a un sujeto, mientras que el surgimiento o comienzo de la existencia del sujeto mismo no puede, obviamente, ser una modificación de un sujeto preexistente. Por eso, del hecho de que los “procesos biológicos” en el sentido de “desarrollos” ocurran siempre en forma gradual y no instantánea, no se sigue que el comienzo mismo de la existencia del sujeto de tales procesos o desarrollos no pueda ser instantáneo.

-------------------------------------

 4) “No hay individuo, como se dijo, sin la “indivisión” respecto de sí mismo, y la “división” respecto de todo lo demás. Pero el cigoto carece de estas notas hasta dos semanas después de la fecundación. Luego, no es persona humana desde la misma fecundación.

a.    La carencia de “indivisión respecto de sí mismo” se manifiesta por la posibilidad, durante ese período, de gemelos monocigóticos, es decir, de la división de un embrión para dar lugar a dos individuos distintos.

b.     La carencia de “división respecto de todo lo demás” se evidencia por la posibilidad de que se formen “quimeras”, o sea, fusiones de embriones que dan lugar a un solo individuo.”

RESPUESTA:

La posibilidad de la división no va contra la indivisión, sino contra la indivisibilidad, y la posibilidad de la fusión con otros no va contra la división actual. Que una hoja de papel pueda dividirse, no quiere decir que ya esté dividida, y que la materia de un ratón pueda pasar a ser parte del organismo de un gato no le niega al ratón su “división” actual respecto del gato mientras no es aún devorado.

La posibilidad de  los gemelos monocigóticos no muestra que el embrión no sea “indiviso”, solamente muestra que no es “indivisible”, lo cual es otra cosa diferente.

En efecto, el individuo es “indivisible”, como dijimos, en el sentido de que de él no pueden resultar, por división, dos individuos que sean ese mismo individuo, o sea, el individuo es indivisible en el sentido de que es único, irrepetible. Pero eso no quita la posibilidad de que de la división de un individuo, que muere, resulten dos individuos distintos del primero, o de que de la división de un individuo, que sigue viviendo, resulte otro individuo distinto de él.

Igualmente, la posibilidad de “quimeras” o fusiones de varios embriones no muestra que esos embriones no estuviesen actualmente “divididos” unos respecto de otros antes de la fusión. Ninguno de los dos hechos, por tanto, es argumento suficiente para negar que el embrión es individuo desde la misma concepción.

Del mismo modo, antes de la clonación, la “madre” de Dolly era una oveja individual y una, y no deja de haberlo sido porque luego haya sido dividida, y una pequeña parte de sí misma haya servido para “clonar” a su “hija”.

-------------------------------------

 5) La misma objeción basada en la unidad y unicidad de la persona y la capacidad del cigoto de dividirse o de fusionarse con otro, se puede exponer de esta otra manera:

“Es evidente que el embrión sigue existiendo luego de dividirse en dos, o de fusionarse con otro embrión, si bien entonces ya no es, claramente, un individuo. Luego, si puede existir sin ser un individuo, es que no es un individuo, y no lo era tampoco antes de la fusión o la división.”

RESPUESTA:

Lo que sigue existiendo en ambos casos no es propiamente el embrión, sino la materia del embrión, que ahora es materia, o de un solo nuevo embrión diferente, en el caso de la fusión, o de dos embriones distintos, en el caso de la división. Luego, no se sigue de ahí que lo que existía antes de la fusión o división pueda existir sin ser un individuo, pues ya no existe, precisamente,  después de una o la otra.

O bien, en el caso de la división, puede ser que lo que sigue existiendo tras la misma sea, por un lado, el mismo individuo que antes, por otro lado, materia tomada de ese individuo, a partir de la cual se desarrolló otro individuo: tampoco esto exige que el primer individuo siga existiendo sin ser un individuo ni que no lo haya sido antes de la división.

-------------------------------------

7) “El individuo no puede ser parte de otro individuo. Pero la “quimera” es un individuo que surge de la fusión de embriones que son así sus partes. Luego, esos embriones no son individuos, y por tanto, tampoco lo eran antes, ni tampoco por tanto eran personas.”

RESPUESTA:

El individuo no puede ser parte de otro individuo, pero la materia del individuo sí puede ser parte de otro individuo, como sucede cada vez que comemos alguna carne o legumbre individual, cuya materia pasa a formar parte nuestra sin que el individuo como tal (vaca, manzana, etc.) pase a formar parte nuestra. Luego, no se sigue que las partes de la quimera, en cuanto tales, sean embriones, sino que son solamente materias de embriones, aunque hayan sido embriones antes de la fusión. Y por tanto, no se sigue tampoco que ahora esos embriones no sean individuos, pues ahora no existen como tales embriones. Y por tanto, no se sigue tampoco que antes de la fusión no hayan sido individuos ni personas.

-------------------------------------

8) Este mismo argumento ha sido expuesto en forma algo más detallada en el artículo “Microaborto” de la Wikipedia, de donde lo hemos extraído para analizarlo a continuación (los subrayados son nuestros):

“Una persona es un individuo indivisible (Indiviuum est indivisum in se, sed a quodlibet alio divisum) , en el sentido de que  no se puede dividir en dos partes y seguir siendo esa persona completa e independiente en cada parte. Pero el “preembrión” (es decir, el embrión antes de la implantación) se divide en dos y tras anidarse esas “partes” ya son cada una un todo completo, son cada una un embrión, un par de gemelos monocigóticos, cromosómica y fenotípicamente idénticos, personas individuales y separadas, y por tanto, ya no más divisibles. Luego, el “preembrión” no es persona.”

RESPUESTA:

Estamos de acuerdo en que el individuo es “indivisible”, como dice la objeción, en el sentido de que “no sed puede dividir en dos partes y seguir siendo esa persona completa e independiente en cada parte”, o sea, como dijimos arriba, no puede dividirse de modo que los dos o más individuos resultantes de esa división sean el mismo individuo del comienzo.

Pero entonces, hay que reconocer que la división del embrión en el caso de los gemelos monocigóticos, no atenta contra esa indivisibilidad propia del individuo, y por tanto, no niega el carácter individual del embrión o cigoto inicial. Porque es evidente que de la división del embrión o cigoto, en esos casos, no surgen dos versiones distintas, por así decir, del mismo individuo o de la misma persona, sino dos individuos o personas distintos.

Es decir, la objeción dice: “Si una entidad cualquiera se divide de modo que el resultado sean dos versiones distintas del mismo individuo, esa entidad no era un individuo”.

Perfecto, decimos nosotros. Pero para poder concluir ahora que el cigoto antes de la división que da lugar a los gemelos, no era un individuo,  debería poder decir:

“Es así que el cigoto, durante cierto período de tiempo, puede dividirse de modo que de él surjan dos gemelos que son dos versiones distintas del mismo individuo”.

Pero ¿quién podría sostener un absurdo semejante, es decir, quién podría decir que dos gemelos monocigóticos son dos versiones distintas de la misma persona y no dos personas distintas?

Luego, el argumento en cuestión no puede concluir.

-------------------------------------

9) “Si el “preembrión” es persona, cuando se divide en dos, la persona se duplica. Pero eso es absurdo. Luego, el “preembrión” no es persona.”

RESPUESTA:

El hecho de que la persona se divida en dos no quiere decir que la persona se duplique. Pensemos en la clonación. La oveja “Dolly” no era la misma oveja individual que su “madre”, a pesar de haber surgido de una “división” de la misma.

En todo esto parece que subyace una confusión entre la identidad de las características y la identidad individual. Que haya la primera, no quiere decir que haya la segunda. Dos ejemplares de la misma novela pueden ser idénticos en sus características, letras, palabras, orden de las mismas, numeración, y hasta el tipo de papel, etc. Pero no son, obviamente, el mismo ejemplar.

Igualmente ocurre con los gemelos monocigóticos: hágase si se quiere tengan las mismas características absolutamente en todo: no por eso serán la misma persona ni el mismo individuo, obviamente, puesto que son dos, y por tanto, son dos individuos distintos, y dos personas distintas. La individualidad no es algo del orden de las características, sino del orden de la existencia de un sujeto numéricamente distinto de todo otro sujeto. Como dicen los tomistas, la individuación no viene de la forma, sino de la materia.

Por eso, el hecho de que los gemelos monocigóticos puedan ser cromosómica y fenotípicamente idénticos no implica que sean individual y personalmente idénticos, y por tanto, no implica que sean “la misma persona completa e independiente”, como exige el mismo autor para que eso fuese prueba de la no individualidad y no personalidad del “preembrión”.

Sin duda, decimos nosotros, que la persona es “indivisible” en el sentido de que no puede dividirse en dos partes que sigan siendo la misma persona.

También en el sentido de que, cuando ha llegado a cierta etapa de su desarrollo, tampoco puede dividirse en dos partes de modo que las partes resultantes sigan siendo personas humanas, aunque distintas entre sí. En efecto, si a un adulto lo cortamos al medio, obtenemos dos trozos de cadáver, no dos personas distintas.

Pero de ahí no se puede concluir que en el aquel estadio de su desarrollo en que la persona es “totipotencial”, no pueda dividirse, no de modo que ambos seres resultantes de esa división sean la misma persona, lo que es un absurdo, sino de modo que ambos seres resultantes de esa división sean dos personas numéricamente distintas, por más que sus características puedan ser totalmente idénticas, y sea que eso se haga según el modelo de división en que de A se siguen B y C, o según el modelo en que de A se siguen A y B.

-------------------------------------

10) “Si antes existía un individuo con su alma espiritual, entonces, tras la división, Dios deberá crear otra alma. ¿A cuál de las dos partes se la dará? ¿O es que el “preembrión” cuenta con dos almas hasta su división?”

RESPUESTA:

Obviamente que el “preembrión” no tiene dos almas, con una sola le alcanza. La “división” puede ser de dos maneras: A da lugar a B y C, o A da lugar a A y B, como sucede en las clonaciones.

En el primer caso, A muere en el mismo acto por el que surgen de él, por división, B y C. El alma de A, en el caso de un embrión humano, se separa del cuerpo, como sucede siempre en la muerte. Las almas de B y C son creadas por Dios en el momento mismo de la división.

En el segundo caso, el alma de A no necesita ser creada, ya existe. Es el alma de B la que es creada por Dios en el instante mismo de la división.

-------------------------------------

11) “Lo que es generador indeterminado de uno, dos o más embriones, no es persona individual. Pero el “preembrión” es eso. Luego, no es persona”.

RESPUESTA:

El “preembrión” no es indeterminado en cuanto a lo que es en acto, sin en cuanto a lo que es en potencia. Como la “madre” de Dolly no era indeterminada en cuanto tal oveja particular, que lo era en forma plenamente determinada y actual, sino solamente en cuanto a que de ella se podía clonar un número indeterminado de “clones”. Ese tipo de indeterminación no niega la individualidad ni tampoco, por tanto, en el caso del embrión humano, la personalidad.

-------------------------------------

 12)  “Lo que puede dividirse sin que sus partes resultantes sean cualitativamente diferentes entre sí no es persona, porque la persona implica diferenciación interna que impide ese tipo de división. Pero el “preembrión” puede dividirse de esa manera, gracias a la “totipotencialidad”. Luego, no es persona.”

RESPUESTA:  

La razón que se da aquí para que algo no sea persona, es que sus partes no están diferenciadas, pero a su vez, la razón de que esto niegue la personalidad, es que al no estar diferenciadas, puede darse la división. O sea, que este argumento lo único que hace es volver al argumento de que la persona es lo indivisible, que ya ha sido refutado arriba.

-------------------------------------

13) “Dado que el 60% de los huevos fecundados son abortados naturalmente antes de la implantación: ¿Cómo admitir que Dios permite que tantas personas humanas dotadas de alma espiritual mueran antes de nacer?”

RESPUESTA:

La respuesta es bastante sencilla: Dios permite también que una gran cantidad de personas humanas dotadas de alma espiritual mueran después de nacer. Precisamente, los dos únicos puntos “trascendentales” de la existencia, en este sentido, son la concepción y la muerte: entre ellos existe la persona humana, ya viva, y por tanto, puede morir.

-------------------------------------

14) “La identidad personal está estrechamente relacionada con la identidad o “mismidad” genética, que consiste en la capacidad de reconocer lo que es propio del organismo de lo que es extraño. Esto depende de una parte de la información genética llamada “sistema HLA”, que obviamente se forma desde la misma combinación genética en la concepción, pero no se manifiesta  activamente, no se “expresa”, hasta las seis u ocho semanas. Luego, antes de ese tiempo la persona estaría a lo sumo en potencia, no en acto.”

RESPUESTA:

La identidad personal no exige que se posea en acto la capacidad de discriminar lo que es propio del organismo con lo que le es ajeno, sino solamente que se posea la potencialidad, basada en la naturaleza humana actualmente poseída, de llegar a desarrollar y ejercer dicha capacidad. Porque la persona no es un conjunto de acciones ni de facultades o capacidades operativas, sino ante todo el sujeto sustancial de tales acciones y capacidades de acción, que no depende de ellas para existir, sino que por el contrario, las sostiene a ellas en la existencia, y que puede por tanto existir cuando aún ellas no existen o existiendo no se manifiestan actualmente.

-------------------------------------

15) Para que exista suficiente conexión física entre la realidad biológica, el embrión, definible en términos de inviolabilidad, y el “término” declarado como inviolable que es individuo nacido, el embrión debe de haber establecido en términos de potencia, a través de procesos de crecimiento celular y de diferenciación, el sistema de complejidad desde el término que reconocemos como persona. Pero eso ocurre recién a las seis u ocho semanas. Luego, antes de ese tiempo, el embrión no es persona.”

RESPUESTA:

La “conexión física” entre el embrión y el individuo humano reconocible fácilmente como tal, está dada ante todo por el proceso continuo de desarrollo que lleva desde el óvulo recién fecundado hasta el individuo adulto.  Ese proceso de desarrollo, por serlo, es justamente el proceso por el cual una misma realidad sustancial, ya en acto,  va actualizando sucesivamente sus potencialidades sin dejar nunca de ser la misma realidad sustancial que comenzó a existir cuando el óvulo y el espermatozoide dejaron de ser dos realidades separadas y distintas.

Este nexo de continuidad, por otra parte, no se verifica ante todo por razón de semejanzas morfológicas, sino por el hecho mismo del desarrollo continuo a partir de la formación de una nueva célula en la concepción. Ese proceso de desarrollo, sustancialmente el mismo en toda su duración, apunta por ello mismo al individuo personal plenamente desarrollado, desde su mismo comienzo, o sea, desde la concepción.

Pero de todos modos, el argumento se apoya en un supuesto falso, y es que la dignidad de la persona humana pertenece ante todo al “individuo nacido”, y que el embrión sólo tendría esa dignidad en tanto “orientado” a ese individuo ya nacido. En realidad, la dignidad de la persona humana pertenece al individuo humano existente en acto, sea cual sea el estado de su desarrollo. No le pertenece al embrión, por tanto, solamente por estar orientado a ser en un futuro un individuo humano, nacido o no, sino por ser un individuo humano en acto, en un determinado estado de su desarrollo, como ya hemos dicho.

-------------------------------------

16) “Los blastómeros son las células que componen el embrión en su estado de blastocisto. Son de dos clases: los que se desarrollan para dar lugar a la placenta, y los que se desarrollan para dar lugar al nuevo individuo. Ahora bien, es claro que los que se desarrollan para dar lugar a la placenta no podían tener anteriormente la dignidad propia de la persona, y luego, haberla perdido. Pero entonces, tampoco la tenían, en ese instante, los que luego se desarrollaron para dar lugar al nuevo individuo.”

RESPUESTA:

Este argumento se apoya en el hecho de que no todas las células que integran el embrión en un momento dado, van a dar lugar posteriormente a un individuo humano, sino que algunas servirán para formar la placenta, otras, el feto. A partir de allí se argumenta que las células que estaban destinadas a formar la placenta no apuntaban a un término personal humano y por tanto no tenían la dignidad propia de la persona humana. Y se pregunta entonces porqué las otras células, que sí derivaron en la formación de un ser humano, tenían en ese momento esa dignidad.

Este argumento sigue apoyándose en el falso supuesto de que el embrión en todo caso no tendría dignidad personal por sí mismo, sino sólo en cuanto “conectado” de algún modo con un individuo humano futuro. En realidad, como ya dijimos, el embrión es un individuo humano en acto y no sólo en potencia, en una etapa de su desarrollo.

Por otra parte, la dignidad de persona humana conviene en cada caso al individuo de naturaleza humana, existente en acto. Las células integrantes de ese individuo no son personas, sino partes de una persona, y no tienen la dignidad de la persona humana más que en tanto participan del ser persona humana del todo, es decir, del embrión.

El hecho, entonces, de que algunas de esas células estén llamadas a desarrollar, no el nuevo ser humano, sino la placenta, no quita, ante todo, que ese embrión individual tenga ya él la dignidad propia del ser humano y de la persona, de la que participan sus células mientras lo integran.

Por lo demás, se pregunta uno de dónde les vendría la dignidad de persona humana a las células integrantes del embrión que sí han de desarrollar un nuevo individuo, si no la tenían cuando aún estaban unidas a las otras, las que estaban destinadas a formar la placenta. Como ya dijimos, un desarrollo gradual que lleve de lo no personal a lo personal es absurdo e imposible. No se da lo que no se tiene, lo impersonal, por más que se desarrolle, nunca dará lugar a lo personal. 

-------------------------------------

17)”Sólo se es persona cuando se ha alcanzado la “suficiencia constitucional”, y con ella, la “sustantividad”. Pero eso ocurre alrededor de las ocho semanas, por todo lo arriba dicho. Luego, antes de ese tiempo, no se es persona ni se tienen por tanto los derechos propios de la persona.”

RESPUESTA:

La “suficiencia” que es fundamentalmente necesaria para la existencia de un nuevo individuo humano es la sustancialidad, es decir, la característica de aquello que existe en sí mismo, no como propiedad o accidente de otra cosa, sino como sujeto en todo caso de propiedades, es decir, como sustancia. Es la suficiencia ontológica de lo que existe en sí y no en otro, de lo que, siendo sustancia y sujeto, no necesita a su vez de un sujeto sustancial que lo sustente en el ser. Esa sustancialidad, como hemos mostrado, existe desde la concepción, por la que se produce una nueva célula que no es ni parte de una sustancia, ni propiedad o accidente de una sustancia, sino sustancia y sujeto de propiedades ella misma.